El big data nos puede explicar grandes cambios políticos. En tiempos de la Guerra Fría o posteriores a la segunda guerra mundial, era previsible la conformación de dos grandes polos hegemónicos del poder político y económico mundial.

Eran los tiempos de las potencias occidentales alineadas en la Organización del tratado del Atlántico Norte (OTAN) con Estados Unidos al frente y por otro lado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como cabeza de la coalición de naciones alineadas en el Pacto de Varsovia, como alternativa planteada al proyecto civilizatorio de Occidente.

Fueron esos, los tiempos de mayor tensión que haya conocido la humanidad, por el severo riesgo de guerra total nuclear entre las potencias en pugna. Pero también fueron los tiempos en que las relaciones geopolíticas se confeccionaron mediante una evolución constante en los métodos para determinar las relaciones de fuerza entre un bloque y el otro, entre un país y el otro. El ocaso de estos tiempos, vino con la caída del Muro de Berlin en 1989 y la desaparición de la URSS, cerrándose así un episodio bastante binario en el marco de relaciones geopolíticas y en los mapas de planteamiento geoestratégico.

Poster de la Guerra Fría, alusivo a la “Crisis de los Misiles” en Cuba en 1962

La disolución del Pacto de Varsovia significó el auge del mundo unipolar. EEUU y con ellos el bloque de Europa Occidental, comenzaron a dominar a plenitud las relaciones internacionales. Pero lo que habría sido un largo reinado, llegó a su fin pronto, a la vuelta de la esquina y con el cambio de siglo.

Desde ese punto, se abrieron paso ante el mundo nuevos actores. En el presente, China y Rusia lideran el bloque de países emergentes que dan forma a serios contrapesos a la hegemonía estadounidense y de sus viejos aliados de Europa Occidental.

China, al día de hoy es la segunda economía mundial según el Banco Mundial y esta es una carrera que se aceleró desde el 2015, especialmente a partir de su búsqueda por el dominio del comercio mundial, la cooptación de materias primas y un eficaz relacionamiento político en cada vez más mesas de gobierno en el mundo.

Rusia por su parte, mantiene la herencia de gran contrapeso militar a la OTAN, siendo el segundo exportador de armas del mundo luego de EEUU y ha sido en diversos teatros de operaciones en el mundo, una piedra de tranca a la tradición expansiva de occidente, tal cual como es apreciable al día de hoy en Siria.

También irrumpen en este nuevo mapa geopolítico mundial, países como India, Brasil y Sudáfrica, quienes están alineados a China y Rusia en el BRICS, y más allá de ellos, potencias emergentes intermedias, como Irán, Arabia Saudita, Turquía y México, que alineados de un lado y del otro de la balanza, del lado tradicional o del lado emergente, han tenido el suficiente tamaño para ser desde ahora factores de referencia, en diferentes proporciones, en los esquemas de poder subregional en sus respectivos continentes.

El Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin, en 2007

El mundo y sus relaciones ha cambiado. Vladimir Putin afirmó en un histórico discurso en 2007 que “un mundo unipolar no solo es inadmisible, sino que también es imposible en el mundo contemporáneo” y el tiempo le ha dado la razón. Es así como las nuevas fuerzas y gravitaciones de las relaciones internacionales van modulando el orden planetario, y estas, al mismo tiempo, también están siendo transformadas por el auge de las nuevas tecnologías.

Big data y su capacidad de inferir en las decisiones y la geopolítica

Los tiempos de la Guerra Fría y el mundo unipolar quedaron atrás. Así pasará también con las viejas mesas de negocios y reuniones de actores y dirigentes políticos tanteando entre suspicacias para llevar las relaciones entre países.

En el pasado, se imponía la política de los portafolios repletos de carpetas y papeles en las mesas de decisiones. Ahora, el manejo de información digital eficazmente procesada, es un factor cada vez más pesado como denominador del cabildeo y presiones que hay entre un país y otro, entre un bloque y el otro.

Desde GIPHY.com

La geopolítica modelada por Big Data o cataratas de información, implica que los datos son y serán cada vez más esenciales en el argumentario sobre el cual se posan las decisiones de los gobiernos y grandes corporaciones. Y a partir de allí, se efectuarán las presiones y acuerdos frente a sus adversarios y socios.

Economía, medio ambiente, información, seguridad, comunicaciones, políticas de gobierno, relaciones diplomáticas, todos temas sensibles en el mundo globalizado y de capitalismo informacional, están atravesados por un flujo incesante de información y la carrera en esta disputa la están ganando los países con mayor capacidad y apresto para procesar y analizar volúmenes inmensos de datos.

La revista bigdatamagazine.es reseñó un evento que tendrá lugar próximamente en Madrid, el Digital Enterprise Show 2019, que reunirá “a más de 450 expertos internacionales que presentarán aplicaciones y casos reales de Industria 4.0, Blockchain e Inteligencia Artificial”, reseña el sitio.

Agregaron que en este importante foro la geopolítica contará “con un papel destacado”. Indicaron que “las relaciones internacionales entre países también se ven afectadas por las tecnologías y por el uso y tratamiento de la información que poseen”.

Por lo tanto, a este evento asistirán nada más y nada menos que George Beebe, quien es responsable de análisis para Rusia en la CIA y actual Director de Inteligencia y Seguridad Nacional del Centro de Interés Nacional de Estados Unidos; y junto a él, Christian Lifländer, Jefe de Ciberseguridad de la OTAN.

Imagen desde Bigdatamagazine.com

Estos panelistas, reseña bigdatamagazine, serán quienes “tendrán un papel protagonista y trasladarán a los más de 20.000 directivos los retos en ciberseguridad que afronta el mundo y los fenómenos de las fake news, desinformación y la postverdad”.

La inercia que se está imponiendo en las relaciones internacionales está cada vez más respaldada en el uso instrumental y eficaz de la información. Las denuncias y señalamientos entre las viejas y nuevas potencias cada vez está más signada por tales presiones.

¿Ejemplos emblemáticos de ello? Los tenemos: El retiro de EEUU de los acuerdos contra el cambio climático por negación del calentamiento global, el espacio que China gana al impulsar su llamada “Nueva Ruta de la Seda” de cara al retiro de EEUU del TTP, las denuncias de ciberguerra desde y hacia Rusia y la importancia de este caso en el espectro de la seguridad informática mundial, el impacto de la desertificación del África subsahariana y su relación con el fenómeno migratorio.

Economía, ambiente, ciberseguridad. Solo en esos ejemplos. Todos temas esenciales atravesados por datos masivos disponibles en el mundo digital. “El Big Data va a suponer una revolución en el análisis de la geopolítica mundial”, afirma Álvaro Ortiz del BBVA Research.

Agrega Ortíz que Big Data nos permite, por ejemplo, “ver la evolución de los principales puntos calientes en el mundo, como van evolucionando, cuales son sus actores involucrados y cuales son las implicaciones económicas y sociales”.

Pero también agrega: “Toda la información que utilizamos ha de ser procesada, analizada y plasmada en indicadores para que podamos medir lo que está ocurriendo. En definitiva, no solo necesitamos el Big Data, necesitamos también big models y analistas que sean capaces de procesar toda esa información”.


Franco Vielma

Franco Vielma

Sociólogo, analista y escritor. Sociedad, economía, sociedad de la información, comunicación, procesos socioculturales.

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