Publicado por Franco Vielma para qu4nt

Imagen referencial tomada de Newsmonitoingblog.wordpress

Vivimos en tiempos donde los enunciados “Post Verdad” y “Fake news” marcan la línea que define el poder de las nuevas tecnologías y su capacidad para influir en una determinada audiencia.

Su impulso básico, yace en el potencial de consumo de una gran masa de usuarios que cada vez más emplea el uso de las nuevas tecnologías y que son abordados por un cada vez más grande amasijo de información.

Las llamadas “Fake news”, no son en esencia nada nuevo. Son noticias falsas que han consistido en el moldeo de la opinión o subjetividad en un público determinado y ha ocurrido en contextos de guerra o incluso en tiempos electorales, en muchos países y desde hace mucho.

Pero la peligrosidad y la decantación de ciertos contenidos, que imbrican la imposición de una narrativa en los tiempos actuales, significa en algunos casos el cambio en los destinos de un país o un continente. ¿Exagerado? En absoluto no.

El caso de la manipulación de datos que impuso presidentes

No ocurrió en Timbuctú, ni en algún país de Europa del Este con nombre impronunciable. No ocurrió en alguna dictadura bananera tropical o en algún país con un sistema totalitario en el medio oriente. No. Ocurrió en Estados Unidos, ¡y dos veces!

No es exagerado afirmar que, los dos últimos ocupantes de la oficina Oval en La Casa Blanca, han asumido sus cargos gracias a una manipulación significativa de la opinión pública mediante el uso de las nuevas plataformas de la información. Y tal proceso ocurrió por el acceso a los datos de los usuarios por parte grupos políticos interesados. Esto tuvo consecuencias políticas en los EEUU y en otros países, que resultaron evidentes en las campañas electorales de Barack Obama en 2012 y de Donald Trump en 2016.

Barack Obama, desde Giphy

La estrategia del ex presidente Obama fue apoyarse sobre la nueva realidad demográfica de EEUU a través del Big Data, siendo capaz, con eso de manipular las redes sociales para su beneficio, capturando la subjetividad de los votos afroamericanos e hispanos con peso determinante en su elección así como un importante número de indecisos y decepcionados de la política estadounidense quienes suscribieron su narrativa de campaña.

Por otro lado Martin Hilbert, experto en redes sociales y recientemente asesor tecnológico de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, explicó la estrategia de Trump para su elección: “Trump contrató a Cambridge Analytica, quien obtuvo datos de la red social Facebook, para los estudios de recopilación y procesamiento de datos en su campaña electoral. ¿Qué hicieron con eso? Usaron esa base de datos y esa metodología para crear los perfiles de cada ciudadano que puede votar. Casi 250 millones de perfiles”.

Donald Trump en campaña electoral. Desde Giphy

Hilbert explicó cómo en redes sociales se moldeó la opinión de los votantes en fechas previas a la cita electoral. “Por ejemplo, en el tercer debate con Clinton, Trump planteó un argumento, ya no recuerdo sobre qué asunto. La cosa es que los algoritmos crearon 175 mil versiones de este mensaje -con variaciones en el color, en la imagen, en el subtítulo, en la explicación, etc.- y lo mandaron de manera personalizada.

Por ejemplo, si Trump dice ‘estoy por el derecho a tener armas’, algunos reciben esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque es gente más miedosa, y otros que son más patriotas la reciben con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo. Es la misma frase de Trump y ahí tienes dos versiones, pero aquí crearon 175 mil. Claro, te lavan el cerebro”, sostuvo Hilbert en una entrevista.

La lucha contra las noticias falsas con Big Data y AI

Para resolver estos problemas, se están desarrollando nuevas herramientas macrodatos e inteligencia artificial que dependen menos de los aportes generados por el hombre, que pueden verse influidos por la opinión o la falta de datos.

Un antecedente importante en esta línea vino de la mano de Google. Esta empresa publicó un artículo en 2015 sobre un método novedoso para puntuar páginas web según la exactitud de los hechos presentados. El algoritmo asignaba a los documentos un puntaje de confianza, que probablemente se usaría como parte del puntaje general de Google para determinar el rango de búsqueda.

“Zuckerception”. Cortesía de Giphy

También están surgiendo otras organizaciones y herramientas para ayudar a combatir noticias falsas. Los medios de comunicación franceses anunciaron la apertura en abril de 2017 de un nuevo servicio de verificación de datos, antes de antes de las elecciones francesas de ese año y que llamaron CrossCheck para identificar y desacreditar las noticias falsas.

¿Muy útil, verdad?

La Unión Europea (UE) también ha venido desarrollando una tecnología llamada Pheme que, en teoría contribuye a entender mejor y automatizar discernir sobre la veracidad de los contenidos, cuando se trata de información disponible en línea y generado por el usuario. Su nombre emula el nombre de la diosa griega de la fama y los rumores. Es financiado por la UE y reúne a empresas en los campos del procesamiento del lenguaje natural y la minería de textos, el análisis de redes sociales y la visualización de información.

El objetivo de Pheme es desarrollar y lanzar algoritmos de inteligencia de veracidad como material de código abierto para que todos podamos beneficiarnos de ellos. Dichos algoritmos podrían luego aplicarse en redes de medios sociales, búsqueda web o sistemas de correo electrónico para detectar rumores, mentiras e información errónea.

¿Dictadura de la información digital o dictadura de quienes la dominan?

El gran dilema en estos mecanismos de gestión de plataformas para decantar la “información real” de la falsa, es criticada por quienes creen que la gestión discrecional de las plataformas hará visible selectivamente los contenidos, mientras que puede ocultar algunos a criterio de un grupo determinado de poder.

Las posibilidades de censura en internet, parten justamente de este punto, en el que se legitima “la necesidad” de proteger a las grandes audiencias de las noticias falsas, para luego imponer una narrativa que pueda solapar intereses, bien sea de gobiernos, corporaciones o grupos.


Franco Vielma

Franco Vielma

Sociólogo, analista y escritor. Sociedad, economía, sociedad de la información, comunicación, procesos socioculturales.

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